Moulin Roty y su fascinante historia

Me encanta la marca Moulin Roty y me encanta su historia. Así, sin introducción ni nada. Ni buenos días, cómo estás hoy, qué tal has descansado, te voy a contar una cosita… Nada. Me encanta Moulin Roty y tenía que decirlo. Y ya lo he dicho.

Me vas a entender. Tienen unos muñecos adorables. Pero adorables en el término menos cursi y ñoño de la palabra. Están hechos a mano, superagradables al tacto y se nota que detrás de cada uno de ellos, alguien les ha pensado con mimo toda una vida. Yo estoy enamorada de Lobo Gentleman, pero podría adoptarlos a todos y acabar como La Loca de los Gatos, pero con muñecos de Moulin Roty. Por mi bien y el de mi familia, me voy a controlar.

Muñeco de trapo Lobo Gentleman de Moulin Roty

Muñeco de trapo Lobo Gentleman de Moulin Roty

Por si ésto fuera poco, también crean un montón de accesorios geniales. La cajita para guardar los dientes de leche habría vuelto loca a mi madre si la hubiera descubierto cuando yo era pequeña. La cajonera de nacimiento, me tiene loca a mi. Es una caja preciosa que al abrirla verticalmente descubre un montón de cajoncitos para guardar las pequeñas cositas del bebé: el chupete, un mechón de cabello, un patuquito… Cuando el bebé crece, tienes un montón de recuerdos guardados en una cajita en lugar de desperdigados por ahí. Ésto lo ha tenido que pensar una madre, no me digas que no. Te recomiendo muy fuerte que te pases por la tienda online de My Little Place y le eches un vistazo a todo.

Cajita para guardar dientes de leche, de Moulin Roty

cajonera-nacimiento

Y no acaba aquí la cosa, no. Hay más. Como veis, en un concurso de marcas infantiles molonas, Moulin Roty sería eliminada en primera ronda por abusona. Si con todo esto no había suficiente, encima tiene detrás una historia de estas que dan ganas de escribir un libro o hacer una peli (sin Meg Ryan, por favor). Y os la voy a contar.

Todo comienza cuando, en 1972, 20 amigos, que aspiraban a poder compaginar trabajo y vida, deciden comprar un antiguo molino en ruinas, arreglarlo e instalarse allí con sus familias. Empiezan a crear artículos artesanales de serigrafía y decoración y, poquito a poquito, van diversificando sus creaciones al tiempo que más artistas y artesanos van incorporándose al equipo.

(Llegados a este punto, yo quiero llamar a un montón de amigos y convencerles de que nos vayamos a vivir juntos a algún sitio y hagamos cosas)

Comienzan a especializarse en juguetes y productos de decoración para niños, consiguiendo grandes éxitos con algunos de sus productos. De pronto, en 1988, un incendio destruye los talleres y, no solo destruye máquinas y stocks, es que se perdieron todos los patrones, archivos, bocetos…

(Aquí quiero llorar un poco y abrazar a alguien)

Pero no se rinden. Deciden mudarse a 15 km de allí y empezar de nuevo. Y vaya si lo consiguen: nace un nuevo concepto y bajo el lema “juguetes de antaño para niños de hoy” comienzan a producir juguetes inspirados en el pasado pero al gusto de hoy. Así pueden contarles a los niños cómo se jugaba antes y emocionar a los grandes con los juguetes de su infancia.

(Lloro otro poquito y se me pone la piel de gallina. Decido abrazar al gato)

Tras abrir su primera boutique en 2001, la marca se encuentra hoy en día más que consolidada, gracias a la calidad de sus productos y al mimo con que se realizan, y sus productos se venden en Europa, Estados Unidos, Japón…

(Fín. Ovación final en pie, vítores, gritos de “hurra” y “campeones”. Recojo mis cosas y salgo corriendo. Tengo que encontrar en Mallorca un molino abandonado a buen precio. Nos leemos el martes)

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